La Revolución Mexicana

La revolución mexicana como todo hecho histórico, es variable con el paso del tiempo, surge como una protesta de tono eminentemente político frente al régimen porfiriano.

El 20 de noviembre de 1910, con el Plan de San Luis, Francisco I. Madero, hombre de ideas claras que pertenecía a la línea de pensamiento del liberalismo ortodoxo, y que en 1908 publicó el libro: La Sucesión Presidencial en 1910; convocó al pueblo mexicano a levantarse en armas contra el gobierno del General Porfirio Díaz, quien para entonces tenía 6 elecciones consecutivas y más de 30 años en el poder.

Oficialmente este hecho marca el inicio de la Revolución. No está por demás mencionar que ese día no se tiró un sólo balazo ya que al cruzar la frontera de Estados Unidos hacia México, Madero se encontró con cerca de diez hombres listos para apoyarlo, pero algunos de ellos sin armas.

Revolución Mexicana
Fuerzas surianas a las órdenes de Emiliano Zapata, en el marco del Plan de Ayala, en 1911 después de que Madero llevara a cabo la reforma agraria en Morelos.

No pasó mucho tiempo para que se encendiera la mecha revolucionaria. En el norte Pascual Orozco inició la ofensiva, mientras en el sur los campesinos del estado de Morelos al mando de Emiliano Zapata hacían lo propio, las tropas federales sucumbieron con rapidez. Porfirio Díaz finalmente aceptó renunciar a la presidencia de México y exiliarse en Francia donde murió años más tarde (muchos años después de los revolucionarios que lo derrocaron).

Un breve interinato cubrió el lapso entre la renuncia de Díaz, la convocatoria a elecciones y la llegada de Madero a la presidencia. Madero, un demócrata ante todo, deseaba que sus acciones tuvieran un sustento legal, situación que no duró mucho tiempo.

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Zapata y Orozco se levantaron en contra del gobierno maderista, quien no tuvo más remedio que echar mano de los antiguos generales federales para reprimirlos. Victoriano Huerta marchó hacia el norte a combatir a los orozquistas, durante la campaña estuvo a punto de fusilar a Francisco Villa por desacatar su autoridad.

De regreso a la ciudad de México, Huerta, con el apoyo del embajador norteamericano, organizó el derrocamiento de Madero. En febrero de 1913 inició el episodio conocido como la Decena Trágica, que culminó con la muerte de Madero y el comienzo de la dictadura huertista.

Zapata desconoció al gobierno de Huerta y lo combatió al amparo del Plan de Ayala. Por su parte, Venustiano Carranza lanzó el Plan de Guadalupe, al que se sumaron Alvaro Obregón y Villa. Este periodo se caracteriza por la anarquía, todos los grupos revolucionarios peleaban por sus propios intereses. Tras el derrocamiento de Huerta todos los ejércitos triunfantes desfilaron por la ciudad de México.

El encuentro entre villistas y zapatistas ejemplifica las diferencias existentes, los norteños venían uniformados y a caballo, los campesinos del sur marcharon vestidos de manta y a pie. En la entrevista que sostuvieron Villa y Zapata también mostraron sus diferencias y personalidades, el primero mujeriego y atrabancado, acostumbrado a gritar para ser obedecido; el segundo callado y reservado no quiso sentarse en la silla presidencial ni siquiera «para saber lo que se siente».

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Los revolucionarios convocaron a una reunión en Aguascalientes, de la cual emanaron tres presidentes, ninguno de ellos con el poder para establecer un gobierno firme. Carranza los desconoció y se nombró Primer Jefe del Ejército Constitucionalista y propuso que una vez restablecido el orden se convocaría a un Congreso para que de él emanará una nueva Constitución, fue apoyado por Obregón.

Villa y Zapata «apoyaron» a los gobiernos emanados de la Convención de Aguascalientes. Finalmente en 1915, en los campos de Celaya, Alvaro Obregón derrotó a Villa, quien desde entonces perdió su fuerza de convocatoria y sólo lo siguieron algunos cientos de hombres, cuando en sus mejores épocas llegó a mandar a más de cincuenta mil personas. En esa batalla, Obregón perdió un brazo debido a que una granada estalló muy cerca de él.

Al Congreso Constituyente reunido en la ciudad de Querétaro asistieron civiles y algunos militares fieles a Carranza. La nueva Constitución fue promulgada el 5 de febrero de 1917. Para algunos historiadores esto marca el final de la etapa armada de la Revolución; si embargo, aún falta más que contar.

El ejército zapatista siempre en rebeldía, redujo su ámbito de acción al estado de Morelos. Fue en abril de 1919 en que gracias a una celada asesinaron a Emiliano Zapata, así surgió «el mito del caudillo del sur».

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En 1920 Carranza intentó dejar la presidencia a una persona de su entera confianza: el Ing. Eduardo Bonillas, lo que provocó que con el Plan de Agua Prieta, Obregón y Plutarco Elías Calles, supuestamente encabezados por Adolfo de la Huerta, desconocieran su gobierno y lo combatieran.

En 1920, muerto Carranza, De la Huerta asumió la presidencia y convocó a elecciones, que fueron ganadas por Obregón. Tres años más tarde De la Huerta se levantó en armas porque Calles fue nombrado candidato a la presidencia y no él. La rebelión fue aplastada.

Durante la presidencia de Calles la Constitución fue reformada para permitir la reelección de Obregón, lo que no sucedió ya que fue asesinado siendo presidente electo.

Para mantener la calma Calles declaró que el tiempo de los caudillos había terminado y anunció la fundación del Partido Nacional Revolucionario (PNR) con el fin de aglutinar a las diversas fuerzas políticas y militares en una organización política, lo que dio inicio al periodo llamado Maximato, donde los presidentes consultaban al Jefe Máximo de la Revolución (Calles) para hacer cualquier cosa.

A pesar que todavía ocurrió la guerra Cristera, considerada por algunos como la verdadera Revolución; no hubo más levantamientos militares de importancia. Después de casi 20 años de luchas intestinas, el pueblo mexicano recobró la paz. Desde entonces México se dedicó a la reconstrucción de su economía y atender asuntos de carácter internacional.

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